Como superar la muerte de un ser querido

 

Una de las más duras y difíciles pruebas de la vida es intentar superar cuando fallece un ser querido, más aún si se trata de un familiar cercano como un padre, una madre, la pareja o incluso algo tan duro como perder un hijo. Puede que la palabra “superar” no sea la más acertada, pues la marcha de un ser amado siempre va a permanecer en nuestros corazones.

Antes de que sucedan las fases del duelo, el primer impacto, y puede que el más duro, es enterarnos del fallecimiento… Sentimos que el mundo ha dejado de tener sentido y tenemos la sensación de que nos han puesto una gran y pesada losa en el corazón. En esos momentos, nuestra mente se convierte en una cruel castigadora, llenándonos de recuerdos y de reproches que sabemos que ya no podremos arreglar.

Una vez que recibimos el primer impacto del fallecimiento del ser querido, suelen ser comunes una serie de fases del duelo, y el identificarlas nos ayudará a saber en que punto estamos para superar la perdida:

Fases del duelo, Fase de Negación:Durante esta fase nos diremos que es imposible, que se trata de un mal sueño, que no ha sucedido. Trataremos de negarnos a nosotros mismos y a los que nos rodean el fallecimiento.

Fase de Enfado, Indiferencia o Ira: La muerte nos provocará una ira desmesurada, que puede enfocarse en los demás o incluso en nosotros. Trataremos de buscar culpables, llegando al punto de culparnos a nosotros mismos por la pérdida del ser querido. No seremos conscientes de que la muerte, al igual que la vida, es algo natural, y trataremos de verlo como un castigo impuesto por alguien.

Fase de Negociación: Negociaremos con nosotros mismos, con los demás, o con la muerte misma. Es cuando tratamos de buscar nuestro dios y pedirle que nos lleve a nosotros en vez de a la persona amada. En algunos casos ofrecerle nuestra fe incondicional o algunos actos a cambio de que borre este doloroso fallecimiento como si nunca hubiera ocurrido.

Fase de Dolor Emocional: Una de las más importantes. Es cuando nos permitimos sentir el dolor de la pérdida y es un gran paso para superarlo. Experimentamos tristeza y sufrimiento en lugar de esconderlo o enterrarlo bajo otras emociones, aunque habremos de lidiar con el pero ya estamos cerca de aceptarlo.

Fase de Aceptación: Finalmente, se asume que la pérdida ha sucedido. Hemos sacado fuera nuestro dolor, hemos llorado nuestro ser querido y hemos comprendido que es el orden natural de la vida y que no podemos hacer nada para evitarlo. Queramos o no reconocerlo, la muerte es parte de la vida, no tienen sentido una sin la otra, aunque por desgracia a veces ocurran prematuramente. En este punto puede que por fin lo aceptemos, aunque por supuesto, nunca olvidemos…

Consejos para superar el fallecimiento:

La muerte es silenciosa y traicionera, como dijo Manrique “como se pasa la vida, como se viene la muerte, tan callando”. Nos preguntamos siempre si sería mejor algo repentino o poder saber con antelación cuándo ocurrirá. ¿Qué más da? El resultado va a ser el mismo en ambos casos y el fallecimiento, excepto en las ocasiones en las que este supone la liberación de una tortura, va a ser igual de asfixiante. Pero todos ya sabemos la cruel experiencia que supone el perder a alguien, de lo que ya no se tiene tanto conocimiento es de cómo conseguir que nuestra vida retome el cauce adecuado, pues el mundo no se para. Sigue estos consejos para paliar los efectos de la pérdida.

Procura estar acompañado/a: En momentos tan delicados, la soledad se convierte en una enemiga armada de recriminaciones. Aprovecha la situación para que los lazos familiares se unan aún más, apoyate en tu familia, pues ten en cuenta que nadie te podrá comprender mejor que aquellas personas que estén pasando por lo mismo que tú.

Comparte tu dolor, no te lo guardes en el interior, pues la ponzoña se irá extendiendo por todo tu cuerpo hasta que un día te haga desplomarte de desesperación. Dejalo salir pero no te regocijes en el.

No rompas tu rutina: Debes intentar por todos los medios que tu vida, en la medida de lo posible, continúe como hasta ese instante. Tu trabajo y tus quehaceres te permitirán distraerte de la cruel realidad (no en todo momento por supuesto, los recuerdos siempre hayan un hueco por donde colarse). La cuestión es no abandonarse, sino esforzarse más en aquello que siempre haces. Si te ves incapaz de llevarlo a cabo, busca nuevas experiencias, nuevos objetivos, hobbies distintos a los que tenías para así poder centrar toda tu atención sobre ellos y conseguir la concentración que no logras con otras actividades. Vuelve a tu rutina lo antes posible.

Mantén un pensamiento positivo: Dentro de lo que cabe, y acorde con tus creencias, recuérdate a ti mismo/a que esa persona que ya no está a tu lado se ha ido a un lugar mejor. Nada de pensamientos como “Y si hubiera…” “Ojalá no…” “Es por mi culpa”. Esa persona no querría ver la pesadumbre en tus ojos ni tu autodestrucción.

Esa persona desearía que lo superaras y vivieras lo mejor posible, con una sonrisa eterna posada en los labios, desearía que su recuerdo no te causara daño alguno. Así que, ¿por qué no cumplir unos deseos que a la vez te benefician a ti?.

No dudes en pedir ayuda: Ninguna persona es igual a otra, por lo que nadie reacciona igual ante una misma situación. Si el dolor es tan fuerte que te impide comer, dormir, vivir… Si la añoranza te impide continuar tu vida, busca ayuda. Muy al contrario de lo que la generalidad piensa, el psicólogo y el psiquiatra no tratan solo problemas mentales, sino a gente que necesita ayuda para ser más fuerte.

Ten por seguro que resultará una liberación. Aunque tengas tus reticencias en contarle tus sentimientos más profundos a un desconocido, te resultará mucho más fácil precisamente por ese motivo.

No agraves tus problemas con drogas o automedicación: La muerte nos produce un desasosiego interior muy fuerte. En esto influye también en qué etapa de la vida te encuentres: si eres niño, adolescente, adulto o anciano. Al tener tanto descontrol sobre nosotros mismos, muchas personas recurren al alcohol o a las drogas para dejar de sufrir (creencia totalmente errónea pues pasados los efectos aún generarán mayores problemas). Esto es algo sumamente perjudicial, pues además de sufrir por la pérdida incluso con mayor intensidad (al perjudicar tu sistema nervioso) estarás creando un problema nuevo. Lo mismo ocurre con la automedicación. Si es necesario tomar fármacos eso solo lo puede decir un especialista, los daños que te puedes causar podrían ser irreparables.

Por último, si te ayuda, puedes visitar los restos de esa persona tan querida, o el lugar donde se esparcieron sus cenizas. Si no puedes entonces dedica unos minutos al día a recordar esa persona y decirle las cosas que te quedaron pendientes, o simplemente como te fue el día y termina contandole como vas superando su ausencia poco a poco para que no se preocupe por ti. Esta rutina ayuda a mucha gente a superarlo, dedicando un tiempo ya establecido al final del día solo para esa persona tan querida. Para otras personas esto puede ser una prolongación del dolor y no es recomendable que lo lleven a cabo. Lo mismo ocurre con quedarse objetos personales de la persona que ya no está, todo depende de cómo te afecte. Si no beneficia, no te obligues a hacerlo, no sientas la obligación, lo mejor que puedes tener de esa persona siempre será un grato recuerdo y llevarla en tu corazón.

Espero que os ayude estos consejos…

Con todo mi corazón, vuestra amiga:

Marina Dávila.

 

 

Sobre Marina Dávila

Marina Dávila
Marina Dávila y su gran equipo de tarotistas profesionales, poseen una trayectoria de más de 20 años de experiencia en el mundo esotérico. Durante todo este tiempo, muchas han sido las personas que, guiadas por los consejos y predicciones de Marina Dávila, han podido llegar a mejorar su autoestima, logrando así realizar cambios positivos que influyan de manera notable en sus vidas.

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