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El Mundo de las Hadas

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Las hadas son seres fantásticos e inmortales estrechamente ligados a la naturaleza, generalmente femeninos (aunque también hay hombres) que tienen el don de la adivinación y poderes extraordinarios.

Se les conoce también como la Buena Gente, los Señoriales, el Pequeño Pueblo y los Hombres Verdes.

El término Hada (Homo fata vulgaris) proviene del latín fatum que quiere decir “hado”, “oráculo”, “destino” o “encantamiento”, de ahí que también se les conoce como fatas o fades.

En Italia se les conocía como fatae, en Francia como fée, más adelante, cuando las leyendas de las Hadas llegaron hasta Inglaterra el término se convirtió en fays, lo que finalmente se transformó en fairy de ahí la frase en inglés Fairy tales para referirnos a los cuentos de hadas.

Suele pensarse que las hadas habitan en un reino escondido, lejos de la percepción geográfica humana. Los Celtas creían que las hadas procedían de un reino llamado Dannan.

Los galeses, por su parte, pensaban que las hadas habitaban en las regiones montañosas al norte de su país. Muchos piensan que el hogar de las hadas se encuentra en un lugar mágico donde la primavera y la juventud son eternas.

Otros, creen que las hadas vienen de la Isla de San Brandán conocida también como “La Tierra de los Jóvenes”, “La Isla de Avalón” o “La Isla de Otro Mundo”. Y hay quienes piensan que habitan en “La Isla sobre las Olas” sumergida ahora bajo el agua.

Sin embargo, para muchos es un hecho que las hadas viven entre nosotros y sólo pueden verlas aquellos que tengan la capacidad de creer en este otro mundo lleno de fantasía. De esta manera, algunas hadas trataron de establecerse en Grecia, pero las ninfas las expulsaron; tampoco pudieron establecerse en Escandinavia, lugar habitado por elfos y pixies, quienes lucharon en su contra y lograron expulsarla de los condados de Cornualles, Devon y Somerset en Alemania.

No fue sino hasta que llegaron a las Islas Británicas e Irlanda, mientras acompañaban a los emigrantes europeos por Norteamérica y Australia durante más de cuatro siglos, que lograron por fin establecerse y extenderse en esas tierras.

Es así, que actualmente se puede encontrar a las Hadas casi en cualquier bosque, isla o mar de la tierra; siempre y cuando ellas lo deseen y consideren que una persona tiene la capacidad de creer en ellas.

El origen de las Hadas varía de acuerdo con la región y la cultura de cada pueblo

Hay quienes piensan que su origen se dió en la antigua Roma cuando decidieron acompañar al ejercito romano en la conquista de Europa y se instalaron en los pueblos que los romanos conquistaron; los celtas, uno de los pueblos más antiguos de Europa, creían que las hadas descendían de los ángeles caídos que fueron expulsados del cielo y se refugiaron en la naturaleza: mar, aire, cuevas, ríos, montes, bosques, etc.

Las creencias de otros pueblos ven a las Hadas como los seres más antiguos del planeta que existieron incluso antes de la formación de los mares o de todo lo que conocemos actualmente en la tierra; y se podrían seguir contando un sin fin de historias del origen de las hadas.

En cuanto a la fisonomía de las Hadas y debido a que son parte de un imaginario colectivo en los pueblos europeos, no resulta sencillo dar una descripción detallada y exacta; sin embargo, se dice que son seres de extraordinaria belleza que adoptan la forma de un humano perfecto.

Su tamaño varia, pero son diminutas y van desde escasos centímetros hasta las que alcanzan la altura de las rodillas de un hombre bajo; aunque pueden cambiar de tamaño a voluntad disminuyendo hasta el tamaño de una nuez o bien, creciendo hasta alcanzar la altura de un humano.

La mayoría de ellas posee alas que no necesariamente utilizan, pues pueden transportarse echando mano de sus poderes.

Sus orejas son puntiagudas, sus vestidos varían en colores y dado a que son seres en estrecha relación con la naturaleza, pueden también adoptar formas de flores, mariposas, aves, etc., todo esto, dependiendo su estado de ánimo.

Las hadas se alimentan de frutos, flores, plantas, bayas, frutas, granos; hay las que se alimentan de huevos de diversas aves y queso; beben rocío, agua de manantial, miel o el néctar de las flores y jamás se resistirán al jengibre, la cebada y los pasteles. Sin embargo, nunca comerán carne o pescado pues esto está en contra de la vida misma; tampoco les gusta la leche de vaca pues la consideran demasiado espesa.

Al contrario de lo que se piensa, las Hadas no son invisibles, pero sólo algunos humanos son capaces de verlas fugazmente y únicamente si ellas lo permiten a través del “rocío, agua de manantial, miel” (poder mágico); cuando esto sucede, su cuerpo se cubre de una luz dorada, tornasolada y/o transparente.

Por último, las hadas nunca envejecen y pueden llegar a vivir hasta 600 años, una vez alcanzado este ciclo regresan al plano astral o se reincorporan al elemento de la naturaleza del que fueron creadas.

Lo primero que tenemos que entender si queremos contactar con un hada es que, sin importar cuánto lo deseemos, el encuentro no será posible a menos que el hada quiera dejarse ver y sólo lo harán frente a personas bondadosas a las que hayan estado observando durante largo tiempo y estén seguras de que no las dañarán y de que el deseo de conocerlas es sincero; por tal motivo, es necesario que la persona que quiera conocer un hada no deberá ser egoísta y mucho menos pensar en recibir regalos del hada, pues esto resultaría contraproducente y alejará al hada para siempre; ellas sólo dan una oportunidad, así que, si no la aprovechas y te comportas adecuadamente perderás para siempre la posibilidad de conocer y hablar con un hada.

Un asunto clave para entrar en contacto con las hadas es que la persona tenga no sólo las buenas intenciones que mencionamos en el párrafo anterior, sino también estar convencido de querer hacerlo y no tomar el contacto como un juego, para ello deberá expresar su deseo en voz alta y también aclarar que lo único que busca es una amistad sincera con estos seres.

Por otro lado, aunque las hadas se encuentran casi en cualquier lugar y elemento, existen lugares que sin duda son más propicios para encontrarlas; recordemos que uno de los principales lugares donde las hadas habitan son en los árboles, flores, lagos y cascadas de diferentes bosques, así que no es de extrañar que estos sean lugares idóneos para contactar un hada; sin embargo, será más sencillo si el bosque es un lugar solitario y tiene rosas, margaritas, jazmines o gardenias.

Los ingleses, por su parte, afirman que las zonas de cantera de creta son lugares ideales para un encuentro. Además, dado que las hadas no pueden correr el riesgo de dejarse ver por otras personas a las que no hayan elegido, es importante saber que quizá un día nublado sirva más que uno con viento o sol.

Las hadas gustan específicamente de ciertas horas del día; así que al amanecer o al atardecer son los momentos indicados.

Una vez que se han tomado en cuenta todos los consejos y precauciones debidas, lo único que queda es esperar que el hada ya nos haya elegido también para contactarnos.

Espero que encontreis la vuestra!!

Suerte amig@s!!

Marina Dávila.

Sobre Marina Dávila

Marina Dávila
Marina Dávila y su gran equipo de tarotistas profesionales, poseen una trayectoria de más de 20 años de experiencia en el mundo esotérico. Durante todo este tiempo, muchas han sido las personas que, guiadas por los consejos y predicciones de Marina Dávila, han podido llegar a mejorar su autoestima, logrando así realizar cambios positivos que influyan de manera notable en sus vidas.

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