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Esposa descubre la verdad siete décadas después de la desaparición de su marido

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Esposa descubre la verdad.

No fue hasta transcurridos 70 años del día que contrajo matrimonio con su gran amor, que Peggy finalmente descubrió los motivos de su inesperada desaparición.

Sin rastro

Cuando hay amor, todo es posible. Eso es probablemente lo que debió pensar Peggy y lo que la mantuvo fuerte para no rendirse nunca en su búsqueda de la verdad. Su marido Billie se desvaneció sin dejar rastro alguno apenas 6 semanas después de casarse, pero Peggy nunca dejó de buscarlo. Ella sabía que debía haber un motivo que explicara su desaparición, algo ajeno a la voluntad de Billie.

Sin rendirse

¿Qué fue lo que le pasó a Billie? Esa es la pregunta que Peggy quería contestar a toda costa, por mucho sufrimiento o esfuerzo que hiciera falta para encontrar una respuesta. No había límites a la hora de utilizar sus recursos, cualquier contacto o información era bien recibida. El problema es que muchas veces las pistas eran contradictorias entre sí, y encontrarles un sentido se convirtió una tarea imposible. Pese a todas las adversidades, Peggy nunca desistió.

El amor es más fuerte

La vida de Peggy no fue fácil. Tuvo muchas piedras en su camino y dificultades que superar. Pero lo hizo, lo logró, porque la fuerza más poderosa del universo, el amor, la mantuvo en pie incluso en los momentos en los que parecía imposible encontrar un atisbo de luz en la oscuridad. A veces hacen falta años para poder ver las cosas con perspectiva o entender todas las partes como un entero, pero al final la verdad prevalece. Esto es una historia de superación, de valor y coraje.

Conociéndose de manera poco común

Todo se remonta a los años 20 en la ciudad en la que Peggy nació y se crió, Vernon en Texas. Con apenas 18 años consiguió trabajo en la Base Aérea de Altus, Oklahoma, donde se desempeñaba como mecánica. Muy cerca de ella estaba Billie, que también trabajaba allí aunque como supervisor auxiliar. Sin embargo, fue el padre de Billie quien primero conoció a Peggy, y decidió presentársela a su hijo porque creía que congeniarían.

No estaba equivocado. Había una lista de virtudes que destacaban en la joven mecánica: era inteligente, bella y agradable, pero eso no era todo. Todavía había más.

Diferente a todas las demás

Peggy era especial y única, pues no había otra mecánica en toda la Base Aérea. Y es que en aquellos tiempos era muy raro ver a una mujer en el ejército, pero aún más lo era que una jovencita destacara en la mecánica, una actividad ocupada por hombres en gran mayoría. Evidentemente, Peggy no estaba preocupada por seguir las normas sociales, sino los dictados de su corazón por poco convencionales que fueran.

La pareja perfecta

Fue la determinación y seguridad de Peggy lo que causó tan buena impresión en el padre de Billie, que trabajaba en el área de hélices, al punto de considerarla ideal para su hijo.

Y es que el contraste con las otras chicas de su edad era evidente. Las jovencitas en aquella época tenían como principal preocupación verse bellas y conseguir un buen partido como marido. Peggy, en cambio, quería ser útil para su país y sentía auténtica pasión por la mecánica.

La historia de Peggy y Billie fue viento en popa desde el primer momento, y es que su amor nació de manera inmediata tras conocerse.

El antiguo cortejo

Si bien el amor nació con gran rapidez, no fue un flechazo a primera vista propiamente dicho, y es que la pareja primero se conoció por carta. Algo muy común en la época, aunque hoy en día suene como un disparate. Transcurrió algún tiempo hasta que tuvieron la oportunidad de verse cara a cara.

Era impropio

Según ha explicado Peggy: “Quedó abierta una vacante para controlar la producción y yo asumí ese puesto. El subgerente del área de hélices era el padre de Billie. Al poco tiempo, me insistió para que le escribiera a su hijo, que quería ser piloto y se estaba formando para conseguirlo.

En un primer momento me negué a hacerlo porque no era propio de mi escribirle a hombres desconocidos, especialmente si estaban de servicio”. Los valores no era algo que se tomaran a la ligera, sobre todo para Peggy.

Asumiendo el control

Fue Billie quien tomó la iniciativa y escribió la primera carta después de que su padre le contara sobre Peggy y lo animara a hacerlo. “Un día me empezaron a llegar cartas de Billie. Me resultaba algo extraño que un desconocido se interesara por mí. En su primer permiso del ejército vino de visita. Salió del avión y me saludó. Tan solo hizo falta un ‘hola Peggy’ para que todo comenzara”, cuenta Peggy.

Basado en una amistad

La residencia de Billie estaba en San Antonio, una zona algo alejada de la base de Peggy.

La correspondencia era el modo más fácil de mantenerse en contacto. Y el interés del uno hacia el otro fue creciendo de manera exponencial con cada carta. Todo comenzó como una amistad, pero el sentimiento fue fortaleciéndose poco a poco, adquiriendo un aire algo más romántico que amisoto. Así era el cortejo en aquella época, siempre con mucha precaución y respeto mutuo.

Campanas de boda

Primero vino la etapa de conocerse, aunque fuera mediante correo postal. Una vez formada la amistad y con la llama del amor a pleno fue que Billie decidió ir más lejos en su relación. Siguiendo las convenciones sociales, se propuso ante Peggy que no tuvo ni que pensarlo para aceptar emocionada. El gran día tuvo lugar en la cálida Florida un 22 de setiembre de 1943.

Ante tanta felicidad, ninguno de los dos era capaz de anticipar los duros momentos que se les presentarían al poco tiempo.

Sin dinero

La situación económica no era en absoluto favorable. Billie ni siquiera pudo permitirse un anillo de boda en condiciones, y en su lugar utilizó su anillo de preparatoria. Pero a quién le importa lo material si hay amor ¿verdad? Por difíciles que se presentaran las situaciones, la pareja solo estaba centrada en vivir su gran amor y disfrutar del tiempo juntos, que no es algo que pudieran hacer durante su breve noviazgo.

Un duro comienzo

¿Cómo iban a vivir? ¿Dónde iban a hacerlo? ¿Podrían empezar en algún momento su propia familia? ¿Mejoraría su situación económica? Las preguntas eran muchas y no había respuesta para casi ninguna.

No obstante, tras mucho pensar y barajar posibilidades, determinaron que Billie sería en encargado de la manutención de la familia. Aunque el dinero parecía un problema importante, eso tan solo era el principio.

Entonces llegaron las noticias

Pese a todas las adversidades, Billie vivía uno de los mejores momentos de su vida y estaba plenamente agradecido. Por un lado, había encontrado el amor verdadero y se había casado con ella. Por el otro, había conseguido graduarse como piloto en San Antonio e incluso había sido ascendido a teniente segundo.

Pero una carta portadora de terribles noticias llegó para demostrar que las cosas pueden cambiar de un momento a otro: el ejército requería sus servicios como piloto en la guerra.

El gran golpe

No había nada que la joven pareja pudiera hacer al respecto. Cuando el deber llama, no queda más que cumplir, sobre todo para dos patriotas dispuestos a honrar en todo momento el juramento de servir a su nación.

Pero ese no era el único juramento que pretendían honrar, también el del sagrado matrimonio. El tiempo que pasaron juntos, aunque feliz fue muy corto y los hijos tendrían que esperar.

Afrontando la realidad

Para Peggy no había mayor injusticia que tener que renunciar a su marido tras apenas haber tenido ocasión de disfrutarlo. Con dolor lo vio hacer su maleta y marcharse a la guerra.

Pero entendía que esa era su obligación y sentía un gran respeto al respecto. La idea de agrandar la familia también tendría que pasar a un segundo plano, aunque el miedo de que la oportunidad no llegara a concretarse era real.

Sin escape

Cuando la Segunda Guerra Mundial asoló el mundo, lo hizo de manera brutal. Las víctimas se contaban por millones y nunca faltaban hombres en el ejército. Más aún, pilotos de guerra o soldado con cualquier otra habilidad extraordinaria.

Billie era el ejemplo perfecto de los que hacía falta en la guerra, quizá ese fuera el motivo que se tomara el reclutamiento de forma natural.

Tras decirle adiós a su esposa, familiares y amigos se marchó al cuartel en Tallahasse para cumplir con su deber.

Las mujeres estaban indefensas

Según informó Peggy durante una entrevista: “Cuando los hombres recibieron la carta de parte del ejército de los Estados Unidos llamándolos a la guerra, las mujeres debieron guardar el secreto para evitar que el traslado de sus maridos corriera ningún riesgo”.

Peggy contó además que mientras los hombres se reunían en Tallahassee, las mujeres lo hacían en un gran hotel en la misma zona. La resignación era la única opción en aquellos tiempos. La pareja solo había disfrutado de 6 semanas de feliz matrimonio y ya debían despedirse.

Secretos guardados

El secretismo en torno al traslado de los hombres hacia el cuartel era absoluto. Las esposas debían mantener oculta esta información para no poner en riesgo el bienestar de sus maridos hasta llegar a destino.

Billie llegó a salvo al continente europeo, pero esa fue la última confirmación que Peggy recibiría sobre el paradero de su marido. A partir de entonces, todo lo que llegarían serían informaciones contradictorias e inciertas, dejando en evidencia el sistema burocrático y su incapacidad de mantener la información sobre su ejército al día.

Caos

La situación era un caos. En plena guerra, el trabajo en las oficinas de gobierno era excesivo y con los sistemas obsoletos de aquellos tiempo muchos datos se perdían en el camino. Por si fuera poco, lejos de trasladar dudas, los responsables directamente comunicaban informaciones completamente inciertas a la angustiada Peggy.

En una ocasión le informaron desde Francia que su esposo se encontraba bien y que su regreso ya estaba en curso. Pero esa no fue la única vez y es que cada vez le decían algo diferente. Fue entonces cuando Peggy se dio cuenta que tendría que dedicarse en cuerpo y alma si quería saber algo de su marido, ya que en las oficinas de gobierno no podía confiar.

Un sistema poco fiable

Las cosas no paraban de empeorar cada día un poco más. En una ocasión Peggy recibió un telegrama informándole de la desaparición de Billie con fecha 7 de julio. Algo sin sentido ya que en su colección de cartas de su esposo, había varias posteriores a ese día.

Más tarde una rectificación informó que la fecha de desaparición había sido el 17 de julio. “No podía entender lo que estaba pasando. Primero me quedé helada, pero después fue la confusión lo que me inundó. La información no era fiable

No hay noticias

Peggy se conformaba con cualquier migaja de información que recibiera y hacía un gran esfuerzo por intentar darle sentido a las distintas pistas. Por desesperante que fuera la situación, su fuerza interna y el apoyo de sus seres queridos fueron claves para poder seguir adelante.

Desde las oficinas me tranquilizaban, asegurándome que no había de qué preocuparse. Junto a mis seguros nos dieron a entender que su regreso era inminente. Pensamos en todas las posibles opciones: quizá estaba inconsciente en alguna institución médica, o no recordara quién era como consecuencia de alguna herida. No sería la primera vez que algo así ocurría”, dijo Peggy.

Contactando con la Cruz Roja

Tanto Peggy como sus los padres de Billie intentaron hasta lo imposible por encontrar a Billie, pero nada de ello les sirvió para tener una pista real. Ya en marzo del 45 Peggy se había resignado a no volver a tener entre sus brazos a su marido y es que todo indicaba que probablemente estaría muerto.

Con gran dolor en su alma, decidió enfrentarse a esa verdad y averiguar qué le había pasado. Decidió entonces pedir ayuda a Cruz Roja Internacional para llevar a cabo esta labor.

Pequeños avances

Peggy tenía una nueva ilusión, y es que en Cruz Roja encontró cierta ayuda. Pese a que no se mostraron partidarios de iniciar una investigación exclusiva sobre Billie, sí proporcionaron algunos datos verídicos que a Peggy le sirvió como punto de inicio.

La guerra y sus desastres no acabaron con su fin, pues la posguerra dejó un largo camino por andar. Reconstruir la información que no llegó en su momento era el plan de Peggy, y la llegada de nuevas pistas indicaba que por fin quedaría expuesto lo que había ocurrido.

Años de noches sin dormir

No celebres antes de tiempo dicen, y tienen razón. Una vez más, las diferentes fuentes proporcionaba datos que no concordaban unos y otros.

Un informe señalaba que el piloto había fallecido, mientras que otro apuntaba a su desaparición sin confirmación de muerte. Peggy siguió recabando datos, a veces ciertos y otras veces no, durante años y años, firme y convencida de que algún día conocería la verdad.

Fueron tiempos difíciles, tuvo que enfrentarse a la frustración de no encontrar las respuestas deseadas y la falta de ayuda de aquellos que simplemente no querían esforzarse. Como siempre ocurre, el trabajo duro daría sus frutos.

Anuncio desconsiderado

Un de los episodios más desagradable a los que se enfrentó Penny fue en el 2005. El congresista Thornberry quiso hacer política a costa de la unidad militar de Billie, haciendo alusión a él durante un discurso político.

Su uso indiscriminado de una información que no era cierta fue algo que afectó mucho a Peggy, al punto que el político tuvo que disculparse por sus comentarios sin ninguna base.

Mal manejo de la información

Si bien el congresista no ocultó su arrepentimiento, su perdón no cambió nada para Peggy que lo que realmente necesitaba esa saber qué había pasado con Billie.

Había invertido mucho esfuerzo en sufrimiento por averiguar la verdad y tras tantos años aún no tenía respuestas. Al cabo de tanto tiempo, no parecía que las cosas fueran a cambiar.

Pero contra toda pronóstico, Alton Harvey, primo de Billie, llegó con información fresca. Él también llevaba tiempo haciendo su propia averiguación.

Giro inesperado

Alton consiguió autorización para buscar entre los archivos de las oficinas correspondientes al ejército, y es que estaba comprometido a averiguar qué había pasado con su primo.

Se llevó una gran sorpresa al descubrir que otra persona ya había seguido sus mismos pasos en búsqueda de datos sobre Billie. Una mujer francesa de nombre desconocido ya había mirado esos mismos archivos.

Allí estaba

Esta mujer de orígen desconocido ya había inspeccionado esos mismos documentos medio año antes que Alton Harvey. Esto despertó la curiosidad del primo de Billie que era incapaz de encontrar alguna explicación razonable a lo ocurrido.

Pasaron muchos años hasta ese momento, pero por fin una pista diable prometía desvelar los hechos tal y como habían ocurrido.

La verdad

Según los documentos, Billie había repostado por última vez en Reino Unido. Su misión consistía en bombardear el Canal Inglés en su Mustang P-51.

Billie Harris era un destacado piloto, de magnífica reputación y por eso recibió el ‘Distinguished Flying Across’ como reconocimiento a su labor junto a 2 medallas específicas para pilotos.

Además de un excelente aviador y soldado, todavía había un dato por conocer que revelaría la clase de ser humano que era Billie.

De vuelta a casa

En julio del 44, Billie ya había completado un elevado número de misiones, casi 100, fue por eso que recibió permiso para regresar junto a su querida esposa.

Lleno de felicidad, escribió una carta a Peggy para que supiera las ganas que tenía de volver a verla y que ese día estaba muy cerca. Pero como si de una película se tratara, Billie tuvo que retractarse y dejar marchar ese barco que lo llevaría de vuelta a casa, porque una misión nueva lo esperaba.

Decepción con el corazón roto

No debe haber sido fácil para Billie lo que tuvo que vivir. A pesar de las ganas que tenía de volver a casa, tuvo que ceder forzosamente su sitio para hombres que estaban heridos y cuyo traslado urgía.

Pasarían semanas hasta que el próximo barco que hiciera ese mismo trayecto llegara y en ese tiempo las cosas dieron un giro que nadie podría haber previsto.

No era su momento

Solo quedaba esperar al próximo barco, aunque faltaran semanas. Ante la falta de actividades, Billie optó por continuar realizando misiones como piloto, pero nunca imaginó que una le arrebataría la vida.

Su avión fue derribado mientras se encontraba atravesando Les Ventes, una ciudad del norte de Francia. La nave caía en picado, obligando a Billie a actuar con rapidez. Lo que hizo a continuación, te dejará sin palabras.

La decisión que cambió su vida

Un piloto experto como Billie sabía cuáles eran sus opciones: podía salir expulsado de su asiento y sobrevivir o llevar la avioneta hacia una zona despoblada y salvar la vida de miles de ciudadanos. Cualquiera dudaría sobre qué camino tomar, pero Billie lo tuvo claro.

Identidad revelada

Como te habrás imaginado, Billie optó por la opción más noble aunque ello significara acabar con su vida: se alejó lo máximo posible de los núcleos poblados hacia una zona boscosa donde estrellar la avioneta sin causar víctimas.

La misteriosa mujer francesa que había mirado los archivos de Billie antes que Harvey era una habitante de aquel pueblo y su nombre, Valerie Quesnal.

Ese año se cumplían 60 años de la liberación de Les Ventes y algo muy importante se estaba organizando para conmemorar en esa fecha.

No tenían ni idea de quién era

La heroica maniobra de Billie que salvó la vida de miles, se llevó la suya propia. En su honor, la gente de Les Ventes querían conmemorar aquel desconocido héroe. El problema es que no conocían datos sobre él y en el momento del accidente por algún motivo dieron por hecho que se trataba de un aviador canadiense.

Si bien era una leyenda en ese pueblo, al que nunca le faltaban flores en su tumba, nadie conocía su verdadera identidad.

Medidas extremas

Independientemente de su orígen, lo que todos tenían claro es que aquel piloto era un héroe. Un hombre joven capaz de renunciar a sus propios planes e ilusiones para mantener a salvo a un grupo de auténticos desconocidos.

Pero aquellos que conocieron a Billie sabían que él siempre era el primero en querer ayudar y servir a los demás. ¡Qué noble!

De regreso a casa

Al conocer la verdadera historia, Peggy se apresuró en mover hilos para que el cuerpo de su marido fuera repatriado a donde pertenecía, el ‘Normandy American Cemetery Memorial’, exclusivo para los caídos en la Segunda Guerra Mundial.

Pero en Les Ventes no olvidan a aquel héroe anónimo que antepuso la vida de los demás a la suya, y todavía siguen hablando de él con total admiración y respeto. Según ha reportado la CBS News, su tumba es la más condecorada de todo Normandía.

El amor verdadero todo lo puede

Desde que Billie volviera para ser enterrado en Estados Unidos, Peggy no ha faltado un solo día a su tumba. Para ella aquel concepto de ‘cerrar etapas’ es muy diferente al que tiene la mayoría de la gente, y es que hay que estar en su piel para poder entender por todo lo que pasó.

Esta historia de amor, lealtad y constancia sirve de lección y fuente de inspiración. El amor de Peggy por su marido le dio la fuerza para seguir adelante frente a todas y cada una de las adversidades hasta conocer la realidad.

Fuente: drivepedia.com

Sobre Marina Dávila

Marina Dávila
Marina Dávila y su gran equipo de tarotistas profesionales, poseen una trayectoria de más de 20 años de experiencia en el mundo esotérico. Durante todo este tiempo, muchas han sido las personas que, guiadas por los consejos y predicciones de Marina Dávila, han podido llegar a mejorar su autoestima, logrando así realizar cambios positivos que influyan de manera notable en sus vidas.

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