Que es el Karma y cómo usarlo a nuestro favor

Todo da a entender que el Karma existe, y sus leyes, a veces con cierta demora, pero acaban equilibrando todo inexorablemente.

De vez en cuando todos tenemos rachas en las que pensamos “maldito karma que se ceba conmigo”, y tiempo después cuando la suerte nos acompaña curiosamente nos olvidamos del karma y no pensamos que en esos momentos nos está favoreciendo y equilibrando la balanza.

Todo va y todo vuelve, tanto lo bueno como lo malo, solo es cuestión de tiempo.

En un plano filosófico se podría decir que el karma es una fuerza espiritual, una energía proveniente de los actos que realizamos y que supeditará las distintas reencarnaciones que tengamos hasta que alcancemos la perfección.

Es decir, nuestra futura reencarnación será mejor o peor dependiendo de los actos que hagamos a lo largo de nuestra vida y no solo eso, pues lo que hayamos podido hacer en otras vidas también repercutirá en la actual según las leyes del karma.

Es la principal creencia de religiones como el hinduismo, el budismo o el jainismo.

A primera vista, el karma puede parecer una especie de ultimátum, como una amenaza por la cual, si haces algo malo serás castigado. Sin embargo, la clave está en ver la vida en positivo y darse cuenta que no hay nada más lejos de la realidad que esta visión negativa.

Si lo pensamos detenidamente, esta doctrina lo que nos insta es a llevar una vida donde impere el amor, el respeto, la ayuda a los demás

Nadie nos obliga a actuar de una determinada forma, somos nosotros quienes debemos decidir si proceder de buena o mala forma, con mayor o menor egoísmo o bondad.

En definitiva, el karma es un incentivo que nos encamina a ser mejores personas cuando somos conscientes de los altibajos de la vida.

Así pues, ¿qué es lo que nos pide el Karma y cómo podemos usarlo a nuestro favor?

Causa y efecto

Según el karma la libertad y el libre albedrío conllevan una responsabilidad, el asumir las consecuencias futuras de nuestros actos según el bien o el mal que hagamos, consciente o inconscientemente.

Si llevamos a cabo buenas acciones, recibiremos beneficios, buenas energías, suerte y mejores vibraciones; si, por el contrario, nos dedicamos a hacer el mal eso será precisamente lo que obtendremos.

Puede que no hoy o mañana, pero con el tiempo recogeremos lo que sembramos…

Paciencia

Cada cosa lleva su tiempo, no podemos pretender conseguir nuestros objetivos sin un poco de esfuerzo y dedicación.

Al principio será duro, pues muchas veces te encontrarás con un escaso agradecimiento por tus buenos actos, pero no te preocupes, lo importante es saber que estás haciendo las cosas como deben hacerse y que la mayor recompensa es sentirse a gusto con uno/a mismo/a.

No permitas que nada ni nadie te desaliente para lograr tus objetivos.

Concentración

Con la cabeza hecha un lío no llegamos a ninguna parte, hay que centrarse y saber cuáles son los pasos que se han de seguir e ir completándolos uno por uno. No hay que ser avaricioso/a y pretender resolver todo tipo de conflictos y situaciones a la vez.

Ordena tus ideas, selecciona lo prioritario, organízate y ponte manos a la obra. No dejes que nada te agobie, ni si quiera tú mismo/a. Hay un dicho para evitar discurrir lo mismo infructuosamente una y otra vez:

Si un problema tiene solución y puedes hacer algo ¿para qué te preocupas?. Y si no tiene solución y no puedes hacer nada, entonces… ¿Para qué te preocupas?

Piensa y siente en presente

Solo vives un día en tu vida, y es hoy, es ahora…. Debes vivir en el presente, nada de anclarse en el pasado ni de preocuparse por el futuro. Carpe diem.

Muchas veces nos detenemos en exceso en momentos pasados sin darnos cuenta de que nuestra existencia continúa sin que afecte que nos obsesionamos o no sobre el pasado.

El pasado quedo atrás y no puede cambiarse por mucho que te castigues o fustigues, solo puedes tratar de hacerlo mejor día a día. Y el famoso mañana que nunca llegamos a conocer, es solo una palabra en el diccionario, nada más.

No desperdicies tu tiempo preocupado de lo que vendrá, haz lo que puedas para planificar y que tus actos te sean recompensados en el futuro, pero no dejes de disfrutar el momento presente que es donde vivimos.

No te quedes en un único logro: Es cierto que, cuando realizamos una buena acción con un resultado satisfactorio, la emoción nos embarga al igual que la euforia.

Esto es muy positivo porque refuerza nuestra autoconfianza, pero un éxito no significa que quede finalizado nuestro trabajo.

No debemos conformarnos, podemos celebrarlo y disfrutar de nuestro triunfo, pero teniendo siempre presente que quedan muchos más por delante, nada de acomodarse y creer que con eso basta.

Ser bueno” debe ser un hábito, no un hecho aislado. Con el paso del tiempo irás descubriendo que hacer el bien no solo beneficia a aquellos a quienes se dirija, sino también a ti.

Si algo no funciona, cambialo

Hay momentos en los que, por mucho que intentemos que algo salga bien, siempre se tuerce por algún recóndito sitio y nos desesperamos intentando encontrar una solución que nunca llega.

En ese caso, cambia completamente el camino elegido. Al contrario de lo que muchos puedan pensar, reinventarse no es estar traicionando tus principios, sino que significa evolucionar.

Si permanecieramos inmutables durante toda nuestra vida sería tremendamente aburrido. Por lo tanto, da un giro radical, coge el asunto por la senda que menos pensabas seguir y sigue por ella hasta que no te quede una pizca de aliento en el cuerpo.

Como dijo Einstein, “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando distintos resultados”.

Conoce lo que vales

Dedicate un tiempo cada día para conocerte. No permitas que nadie te diga que no vales o te menosprecie. No debemos creernos mejores ni peores que nadie, todos somos únicos e irrepetibles.

Cada uno tenemos nuestras cualidades y defectos, podemos no ser los mejores en un aspecto pero destacaremos en otros que a lo mejor aún no hemos descubierto.

Recuerda que no puedes juzgar a un delfín por su nula capacidad de volar, ni a un águila porque no sepa nadar.

Solo nos queda la pregunta decisiva… ¿De verdad merece la pena creer que existe el karma y actuar en consecuencia?

Depende de ti, si no te cuesta trabajo ser generoso con los demás, no juzgarlos ni tampoco a ti mismo, actuar correctamente siguiendo tu voz interior, y el intentar ser mejor persona, entonces ¿por que no intentarlo?.

Sea como sea, para bien o para mal, descubrirás que la práctica de las leyes del karma te llevaran a uno u otro camino.

Una cosa si es segura, la satisfacción personal que sientes al saber que estás haciendo el bien es una sensación incomparable.

Así que la pregunta que realmente nos deberíamos hacer es ¿por qué no creer en el karma e intentarlo?

Vuestra amiga y consejera…Marina Dávila.

Sobre Marina Dávila

Marina Dávila
Marina Dávila y su gran equipo de tarotistas profesionales, poseen una trayectoria de más de 20 años de experiencia en el mundo esotérico. Durante todo este tiempo, muchas han sido las personas que, guiadas por los consejos y predicciones de Marina Dávila, han podido llegar a mejorar su autoestima, logrando así realizar cambios positivos que influyan de manera notable en sus vidas.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Solve : *
15 × 24 =


Llamar Visa
Llamar 806